Jaque al Vicepresidente: Freddy Vidovic renuncia acorralado por la justicia y el recorte de poder

 Jaque al Vicepresidente: Freddy Vidovic renuncia acorralado por la justicia y el recorte de poder

La estructura de la Vicepresidencia del Estado ha sufrido un golpe sísmico con la salida definitiva de Freddy Alejandro Vidovic Falch, quien hasta hoy era considerado la «mano derecha» y el estratega principal del vicepresidente Edmand Lara. Su renuncia, anunciada a través de sus redes sociales este martes, no es un hecho aislado, sino el desenlace de una serie de maniobras políticas y judiciales que han dejado al segundo mandatario con un margen de maniobra cada vez más estrecho. Vidovic justificó su paso al costado apelando a la «armonía institucional», argumentando que su presencia se había convertido en un foco de tensión que impedía el flujo normal de la gestión estatal.

Sin embargo, detrás del lenguaje diplomático de su comunicado, la realidad es mucho más compleja. Vidovic se marcha mientras el Ministerio Público lo mantiene bajo la lupa por una investigación penal por presunta usurpación de funciones. Este proceso legal se originó en el convulso esquema de poder actual: inicialmente, Vidovic fue nombrado Ministro de Justicia, pero la pugna abierta entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara llevó al Ejecutivo a tomar la drástica medida de eliminar dicha cartera ministerial. Ante este vacío, Lara intentó proteger a su aliado incorporándolo directamente a la estructura de la Vicepresidencia como Secretario General, un movimiento que fue interpretado por el ala «pazista» como un desafío directo a la autoridad presidencial.

La estocada final que forzó la salida de Vidovic no vino solo de los tribunales, sino de una asfixia administrativa ejecutada desde el Palacio de Gobierno. Mediante el Decreto Supremo 5552, el presidente Rodrigo Paz impulsó una reestructuración profunda de la Vicepresidencia que, bajo el argumento de un «ajuste presupuestario», eliminó específicamente la Secretaría General que Vidovic lideraba. Al quedar sin cargo oficial y con un proceso judicial avanzando en su contra, el exsecretario optó por una retirada estratégica, mencionando que existen «diferencias legítimas de criterio» con el Ejecutivo que ya no podían ser ignoradas.

Este quiebre marca un antes y un después en la relación entre los dos mandatarios. Con la salida de su colaborador más leal, el vicepresidente Lara pierde no solo a un técnico de confianza, sino a su principal escudo político frente a los ataques del oficialismo. Por su parte, Vidovic cerró su mensaje dejando la puerta abierta a un retorno futuro, asegurando que su «vocación de servicio» sigue intacta, aunque por ahora, el escenario político boliviano lo obliga a alejarse para evitar que el desgaste personal termine por hundir la poca estabilidad que queda en la cúpula del poder.

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