¡GIRO RADICAL! EL GOBIERNO DECRETA EL FIN DE LA ASFIXIA ECONÓMICA EN BOLIVIA

 ¡GIRO RADICAL! EL GOBIERNO DECRETA EL FIN DE LA ASFIXIA ECONÓMICA EN BOLIVIA

El Gobierno de Rodrigo Paz Pereira ha lanzado un mensaje de optimismo al país al asegurar que la economía boliviana ha logrado revertir una de sus crisis más profundas y estructurales de las últimas décadas. Tras haber asumido la administración en un escenario de desequilibrio extremo —marcado por reservas internacionales que apenas rozaban los $us 50 millones y una inflación que superaba el 20%—, el Ministerio de Economía anunció que los indicadores clave finalmente han comenzado a estabilizarse. Este cambio de rumbo se sustenta en una drástica reducción del riesgo país, que cayó de los 1.000 a los 500 puntos básicos, y en la recuperación de un superávit comercial de $us 800 millones, cifras que el Ejecutivo interpreta como señales inequívocas de que el país ha salido de la zona de cuidados intensivos.

El desglose de esta recuperación se apoya en una serie de medidas de choque que permitieron normalizar sectores que estaban virtualmente paralizados. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, destacó que la reactivación del sector privado ha sido fundamental, especialmente tras lograr el abastecimiento de combustibles, lo que puso fin a las filas interminables de camiones y garantizó el flujo de la producción nacional. Asimismo, el Gobierno subrayó que el control del tipo de cambio y la unificación de los mercados de divisas —que en su peor momento vieron un dólar paralelo por encima de los Bs 11— han devuelto la previsibilidad al sistema financiero. Esta mejora ha permitido, incluso, la reformulación del Presupuesto General del Estado (PGE) para canalizar mayores inversiones hacia áreas estratégicas y productivas.

A pesar de los vaticinios de organismos internacionales, el Ejecutivo sostiene que la «asfixia» ha terminado gracias a un manejo fiscal responsable que incluyó la eliminación de subsidios ineficientes y una lucha frontal contra el contrabando de combustibles. Según las autoridades, el ingreso de divisas se ha regularizado, permitiendo al sistema bancario operar con normalidad y cumplir con los pagos de deuda externa que ascendían a $us 530 millones solo en el primer trimestre. Con este nuevo escenario, Bolivia se posiciona para un cierre de gestión enfocado en el crecimiento, dejando atrás el fantasma de la recesión y apostando por una estabilidad que, según el Gobierno, ya se siente en el bolsillo de las familias y en la operatividad de las empresas.

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