EL ÚLTIMO TELÓN DE UNA LEYENDA: BOLIVIA LLORA LA PARTIDA DEL ETERNO MAESTRO DAVID SANTALLA
Bolivia se encuentra sumida en un profundo luto tras confirmarse el fallecimiento de David Santalla Barrientos, el máximo exponente del humor, el teatro y el cine nacional, quien partió este sábado 21 de febrero de 2026 a los 86 años de edad. El deceso ocurrió en la ciudad de Sucre, donde el actor se encontraba recibiendo tratamiento especializado para combatir una enfermedad oncohematológica (cáncer) que en las últimas semanas había deteriorado significativamente su salud.
El fallecimiento fue confirmado inicialmente por los médicos del Instituto Chuquisaqueño de Oncología (ICO) y posteriormente por su esposa, Sandra Saavedra, y su hijo, Yungaro Santalla, quienes dedicaron emotivas palabras de despedida al hombre que dedicó más de seis décadas a hacer reír a todo un país. El Gobierno nacional, a través del presidente Rodrigo Paz, calificó a Santalla como el «espejo de la identidad nacional» y destacó su capacidad única para leer el alma del pueblo boliviano a través de la risa.
Nacido en La Paz el 16 de agosto de 1939, Santalla no solo fue un actor, sino un arquitecto de la idiosincrasia boliviana. A lo largo de su carrera, dio vida a personajes que se convirtieron en símbolos culturales, como la entrañable «Abuela Salustiana», el inocente y pícaro «Toribio», y el cascarrabias «Don Enredoncio». Estos personajes no eran simples caricaturas, sino representaciones profundas de los distintos sectores de la sociedad boliviana, logrando que el público se sintiera identificado y dignificado en sus historias.
En el ámbito cinematográfico, su legado es imborrable. Protagonizó hitos del cine boliviano como «Mi Socio» (1982), bajo la dirección de Paolo Agazzi, donde su interpretación de «Don Vito» junto al camión «Mi Socio» se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la cinematografía nacional. También participó en obras fundamentales como «Chuquiago» (1977) y «Cuestión de Fe» (1995), demostrando una versatilidad que iba mucho más allá de la comedia pura.
Sus restos están siendo trasladados desde Sucre hacia la ciudad de La Paz gracias a un operativo coordinado por la aerolínea estatal BoA. En la sede de Gobierno, se ha instalado una capilla ardiente en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, el escenario que tantas veces lo vio brillar, para que el pueblo paceño y sus admiradores de todo el país puedan brindarle el último adiós. Además, las autoridades municipales ya han anunciado que se erigirá una estatua de bronce en su honor para inmortalizar su figura en las calles de la ciudad que lo vio nacer.
David Santalla se despide dejando un vacío irreemplazable en las tablas y en las pantallas, pero su legado sobrevive en las más de 40 obras teatrales que escribió y dirigió, en su escuela de comedia y, sobre todo, en la memoria colectiva de una nación que, incluso en el dolor de su partida, recuerda su frase más célebre y última voluntad: «Sean felices siempre».