SANTA CRUZ BAJO PRESIÓN: EL DIÉSEL LLEGA A CUENTAGOTAS MIENTRAS LA AGONÍA EN LAS SURTIDORES NO CESA
A pesar de los anuncios oficiales sobre una normalización paulatina en el despacho de carburantes, Santa Cruz continúa sumergida en una crisis logística que mantiene a cientos de transportistas y productores en una vigilia desesperada por combustible. La llegada de nuevas cisternas a las plantas de almacenaje ha permitido que el flujo de diésel y gasolina comience a reactivarse en la capital cruceña, sin embargo, el volumen despachado sigue siendo insuficiente para absorber la sobredemanda acumulada durante días de escasez. Este fenómeno ha generado un escenario de contrastes: mientras el gobierno asegura que el abastecimiento está garantizado, la realidad en las estaciones de servicio muestra filas kilométricas que serpentean por avenidas enteras, obligando a los conductores a pernoctar en sus vehículos con la incertidumbre de si alcanzarán a cargar antes de que la manguera vuelva a colgarse.
El desglose técnico de esta situación revela una brecha crítica entre la logística de importación y la velocidad de distribución interna, agravada por el temor colectivo que impulsa las «compras de pánico». Las autoridades de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) han intensificado los operativos de control para evitar el desvío de combustible al mercado negro, pero la desconfianza del sector productivo —el motor económico del departamento— sigue latente. Cada hora que un camión o un tractor permanece detenido en una fila representa pérdidas económicas irreparables para la cadena de suministros alimentaria, lo que ha elevado la tensión social en los surtidores, donde los ánimos se caldean ante la falta de información clara sobre los horarios de llegada de las cisternas. La normalización prometida se percibe más como un alivio temporal que como una solución definitiva, mientras la población aguarda que el sistema recupere el equilibrio antes de que el desabastecimiento paralice por completo el aparato productivo regional.