¡PULSO AL NARCO! TRASLADO DE EMERGENCIA PARA EL CÍRCULO DE MARSET POR RIESGO DE FUGA
En una operación relámpago que subraya la fragilidad de la seguridad en los recintos penitenciarios frente a las mafias internacionales, la Dirección de Régimen Penitenciario ha ejecutado el traslado inmediato de 13 internos vinculados a la red criminal del uruguayo Sebastián Marset. La medida, calificada como una acción de «protección de la seguridad del Estado», responde a informes de inteligencia que alertaban sobre un riesgo inminente de desestabilización dentro del penal de Palmasola, en Santa Cruz. El operativo se activó tras detectar movimientos sospechosos y posibles planes de fuga o amotinamientos que buscaban facilitar la liberación o comunicación de estos individuos de alta peligrosidad, quienes formaban parte de la estructura logística y financiera del prófugo más buscado de la región. El desglose oficial revela que los detenidos han sido redistribuidos en cárceles de máxima seguridad en distintos departamentos del país, rompiendo así cualquier nexo de mando o coordinación que pudieran haber mantenido en su anterior lugar de reclusión.
La decisión de dispersar al «brazo operativo» de Marset no es casual; responde a una estrategia de «asfixia de red» que busca evitar que las cárceles se conviertan en oficinas de mando para el crimen organizado. Según las autoridades de Régimen Penitenciario, la permanencia de estos 13 sujetos en un solo bloque representaba una amenaza constante para el personal civil y policial de Palmasola, debido a la enorme capacidad económica que manejan para corromper sistemas de vigilancia. Con este traslado, se busca neutralizar la influencia de Marset dentro de las prisiones bolivianas, aplicando un régimen de control mucho más estricto y aislado. El despliegue de seguridad para mover a estos reos incluyó cápsulas de vigilancia aérea y terrestre, asegurando que cada uno llegara a su nuevo destino sin incidentes, en lo que representa un mensaje directo de que el Estado no permitirá que los centros de rehabilitación sean capturados por el poder del narcotráfico.
Este movimiento administrativo y policial pone de manifiesto la complejidad del caso Marset, donde incluso tras las rejas, sus colaboradores siguen siendo piezas de alto riesgo para la estabilidad pública. La Fiscalía y el Ministerio de Gobierno han validado este traslado como una medida preventiva necesaria para garantizar que los procesos judiciales en curso no se vean entorpecidos por actos de violencia o fugas espectaculares. Mientras la búsqueda de Sebastián Marset continúa fuera de las fronteras, dentro del país la batalla se traslada al control de los muros penitenciarios, donde el aislamiento de sus cómplices se ha vuelto la prioridad número uno para desmantelar definitivamente lo que queda de su imperio en territorio boliviano.