Mató a su pareja, se lo confesó a su padre y cayó cuando estaba con otra mujer

 Mató a su pareja, se lo confesó a su padre y cayó cuando estaba con otra mujer

La tragedia de Elsa M. CH., una joven mujer de 33 años, ha destapado una de las historias más frías y dolorosas de lo que va del año. Lo que comenzó como una desaparición terminó en un hallazgo macabro en una vivienda de la comunidad de Catavi. El principal sospechoso, su pareja Jhonny T.P., no solo le arrebató la vida, sino que intentó borrar sus rastros y escapar para iniciar una «nueva vida» con otra persona, dejando atrás una estela de engaños y complicidad familiar.

Un hallazgo que rompió una familia

Todo salió a la luz la madrugada de este martes, cerca de la una de la mañana. Fue el propio padre de Elsa quien, ante el silencio de su hija, decidió buscarla en su casa en el municipio de Laja. Tras revisar las habitaciones, se encontró con una escena de pesadilla: el cuerpo de Elsa estaba oculto debajo de su propia cama, cubierto de forma improvisada para que no fuera detectado a simple vista. Los exámenes médicos posteriores confirmaron la violencia del ataque; Elsa murió por estrangulamiento, una muerte lenta y cruel que dejó claro que no hubo forma de que se defendiera.

El plan de fuga y la captura en la frontera

Mientras la familia lloraba el hallazgo, Jhonny T.P. ya estaba a cientos de kilómetros de distancia. Su plan era llegar a Argentina para desaparecer del mapa. Sin embargo, la Policía actuó rápido y logró interceptarlo en Tupiza, Potosí, un punto clave antes de cruzar la frontera. Lo que más indignó a los investigadores fue que al momento de ser atrapado, el sujeto no estaba solo; lo acompañaba otra mujer. Según las autoridades, el motivo del asesinato fue que Jhonny quería deshacerse de Elsa para formalizar esta nueva relación y escapar con su nueva pareja hacia el país vecino.

Padre e hijo unidos por un secreto oscuro

La investigación dio un giro inesperado cuando se descubrió que el agresor no actuó totalmente solo en su huida. Tras cometer el crimen, Jhonny llamó a su padre para confesarle lo que había hecho. En lugar de aconsejarle que se entregara o dar aviso a la policía para que Elsa pudiera ser auxiliada, el padre decidió guardar un silencio cómplice.

Este silencio le dio al asesino horas valiosas de ventaja para viajar hacia el sur. Por esta razón, la justicia también ordenó la captura del suegro de la víctima, quien ahora enfrenta cargos por encubrimiento. No denunciar un asesinato, siendo consciente de que ocurrió, lo convierte en parte de esta trama criminal.

El destino del agresor

Actualmente, Jhonny T.P. está bajo custodia y siendo trasladado de regreso al lugar del crimen. La fiscalía no tiene dudas: el objetivo es la pena máxima. En Bolivia, el feminicidio se castiga con 30 años de prisión, y debido a la crueldad del hecho y el intento de fuga, se pedirá que cumpla la condena completa sin ningún beneficio. Con este caso, la cifra de feminicidios en Bolivia sube a ocho en apenas dos meses del año, dejando una herida abierta en una comunidad que hoy exige justicia para Elsa.

Publicación relacionada