¡CERCO A LOS EXMAGISTRADOS! ADVIERTEN ÓRDENES DE APREHENSIÓN POR DESACATO JUDICIAL
La crisis en el sistema judicial boliviano ha alcanzado un nuevo punto de ebullición tras las contundentes declaraciones del diputado Gualberto Rojas, quien ha denunciado una serie de maniobras legales y «triquiñuelas» políticas que buscan perpetuar la incertidumbre en los altos tribunales del país. En un tono desafiante y directo, el legislador no solo cuestionó la legitimidad de los exmagistrados que continúan en funciones bajo la figura de la prórroga, sino que lanzó una advertencia que ha sacudido los cimientos del poder político: la activación inmediata de órdenes de aprehensión. Esta medida, según Rojas, surge como una respuesta necesaria ante lo que califica como un desacato abierto a la normativa vigente y un intento de boicotear el proceso de preselección para las elecciones judiciales, poniendo en jaque la estabilidad democrática de las instituciones encargadas de impartir justicia.
El desglose de esta advertencia revela una estrategia legislativa que busca acorralar a las exautoridades judiciales mediante procesos penales por usurpación de funciones y resoluciones contrarias a la Constitución. Rojas enfatizó que no se permitirá que «artilugios jurídicos» sigan frenando el mandato popular de renovar el Órgano Judicial, señalando que la paciencia del Legislativo ha llegado a su límite. La posibilidad de que la fuerza pública intervenga para ejecutar estas capturas añade un nivel de tensión sin precedentes, ya que marcaría un enfrentamiento directo entre el primer poder del Estado y quienes, hasta hace poco, ostentaban la máxima autoridad jurisdiccional. El diputado insistió en que estas acciones no son una persecución política, sino un acto de defensa de la legalidad frente a un grupo que se niega a abandonar sus cargos a pesar del vencimiento de sus mandatos constitucionales.
A medida que el escenario se complica, la opinión pública observa con cautela cómo este conflicto de poderes podría paralizar aún más la administración de justicia en Bolivia. La advertencia de Rojas actúa como un ultimátum para que los exmagistrados cesen en sus funciones o enfrenten las consecuencias legales de sus actos, en un contexto donde la preselección de candidatos sigue siendo el epicentro de la discordia política. Con la mirada puesta en las próximas horas, el país aguarda a ver si las amenazas de aprehensión se materializan o si este nuevo episodio es una pieza más en el complejo ajedrez por el control del sistema judicial boliviano, una lucha donde el cumplimiento de la ley parece haber quedado atrapado en medio de intereses partidarios y crisis institucionales.